En MUSU creemos que la cosmética no debería ser un misterio. Cuanto más entendemos lo que aplicamos sobre nuestra piel, más fácil es elegir productos que realmente encajen con nuestras necesidades.
Por eso hoy queremos enseñarte algunos de los ingredientes que forman parte de nuestras fórmulas y explicarte de dónde vienen y qué aportan a la piel.
La naturaleza como inspiración
Cuando formulamos nuestros productos buscamos ingredientes que combinen tradición, eficacia y respeto por la piel.
Muchos de ellos provienen de plantas, semillas y aceites utilizados desde hace generaciones por sus propiedades cosméticas.
Otros son activos obtenidos gracias a la innovación científica que nos permiten potenciar los beneficios de una fórmula sin renunciar a nuestra filosofía.
Porque para nosotros la cosmética natural no consiste en elegir entre naturaleza o ciencia.
Consiste en aprovechar lo mejor de ambas.
La flor de loto: belleza y resistencia
Uno de los ingredientes que encontramos en SHEER es el extracto de flor de loto.
Esta planta acuática ha sido admirada durante siglos por su capacidad de crecer en entornos difíciles y florecer igualmente con belleza y fuerza.
En cosmética, la flor de loto destaca por su contenido en antioxidantes, que ayudan a proteger la piel frente a las agresiones externas y el estrés oxidativo al que nos enfrentamos cada día.
El regaliz: mucho más que una planta dulce
Cuando escuchamos la palabra regaliz solemos pensar en el famoso sabor de los caramelos, pero su raíz es también un ingrediente muy apreciado en cosmética.
En SHEER utilizamos extracto de regaliz por sus propiedades calmantes y por su capacidad para ayudar a mantener una apariencia más uniforme de la piel.
Es uno de esos ingredientes discretos que trabajan día tras día acompañando a la piel de forma suave.
Aceite de argán: el tesoro de Marruecos
En SILK encontramos uno de los aceites vegetales más conocidos del mundo: el aceite de argán.
Extraído de las semillas del árbol de argán, originario de Marruecos, es apreciado por su riqueza en ácidos grasos y antioxidantes.
Su textura nutritiva ayuda a aportar confort y suavidad, convirtiéndolo en un aliado ideal para las pieles que necesitan un extra de nutrición.
Aceite de babasú: nutrición ligera
Otro de los ingredientes que forman parte de SILK es el aceite de babasú, procedente de una palmera originaria de Sudamérica.
Lo que más nos gusta de este aceite es que nutre la piel sin dejar sensación pesada, aportando una textura agradable y ligera.
Es un buen ejemplo de cómo un ingrediente natural puede ofrecer confort sin comprometer la experiencia de uso.
La vitamina E: un clásico que sigue funcionando
Algunos ingredientes nunca pasan de moda.
La vitamina E es uno de ellos.
Presente tanto en SHEER como en SILK, es conocida por su acción antioxidante y por ayudar a proteger la piel frente a los radicales libres.
Es uno de esos aliados silenciosos que ayudan a mantener la piel cuidada y protegida.
Escualeno: inspirado en la propia piel
El escualeno es especialmente interesante porque se parece a algunos de los lípidos que nuestra propia piel produce de forma natural.
Por eso ayuda a reforzar la sensación de confort y a mantener la piel suave e hidratada.
En nuestras fórmulas utilizamos escualeno de origen vegetal, obtenido habitualmente de la oliva o la caña de azúcar.
Protección solar avanzada para el día a día
Si hay algo que tenemos claro en MUSU es que la protección solar es uno de los gestos más importantes para cuidar la piel.
Por eso nuestras fórmulas incorporan filtros solares de última generación que ayudan a proteger frente a los rayos UVA y UVB.
Aunque sus nombres puedan parecer complejos cuando los leemos en el INCI, detrás de ellos hay años de investigación para conseguir una protección eficaz, estable y agradable de utilizar cada día.
Conocer los ingredientes es una forma de cuidar la piel
Creemos que la cosmética debería acercarnos a nuestra piel, no alejarnos de ella.
Por eso nos gusta compartir qué contienen nuestras fórmulas, de dónde proceden los ingredientes y qué función tienen.
Porque cuanto más conocemos nuestra piel y los productos que utilizamos, más conscientes son nuestras decisiones.